Arrueiro
2024
La sesión en Arrueiro empezó como una visita entre amigos. Luisa y Víctor me fueron enseñando la casa mientras hablaban de cómo habían recuperado muebles, lijado mesas durante días y dado nueva vida a lo que antes estaba olvidado. Esa naturalidad marcó todo el trabajo. En vez de montar grandes escenas, opté por aprovechar lo que ya estaba allí: la luz que entraba por las ventanas, una manta caída sobre una silla antigua, un rayo de sol que daba justo en la piedra de la pared. La idea era no forzar nada, solo acompañar el ambiente que la casa ya tenía. En la cocina, Víctor se movía preparando el menú degustación y fui siguiendo su ritmo: algún gesto rápido, un ingrediente fresco sobre la mesa, un detalle que solo dura un segundo y había que capturar al vuelo. Fue más observar que dirigir. Afuera, la sesión fue casi un paseo. La vegetación, el entorno rural y la casa en calma se fotografiaron tal cual, sin intervenir ni ordenar. Quería que se sintiera esa mezcla de sencillez y encanto que uno percibe al estar allí. Al final, más que una sesión planificada al milímetro, fue un trabajo guiado por intuiciones, por lo que el lugar pedía y por lo que iba ocurriendo. Y eso es justamente lo que hace especial a Arrueiro: que funciona mejor cuando lo dejas ser.
Proyecto
Fotografía de producto
Cliente
Arrueiro
Web
Photographer
















